«Prohibido No Tocar»: la mágica consigna del Museo de los Niños

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Alicia Pietri de Caldera, entonces Primera Dama de la República, concibió a principios de los 70 la idea de crear un museo para los niños y adolescentes que no se pareciera a cualquier otro museo.

Fue en 1982 cuando el Museo de los Niños de Caracas abrió sus puertas, ofreciéndole a los niños la libertad de su «Prohibido no tocar» y el reto de «aprender jugando» los principios científicos, tecnológicos y artísticos.

Entre 1969 y 1974, Doña Alicia, Primera Dama de la República y Presidenta de la Fundación del Niño, implementó el Programa Arte y Cultura para los Niños, con el fin de desarrollar actividades participativas.

El programa sirvió para detectar la necesidad de vincular al niño con la ciencia y la cultura para despertar sus aptitudes, y al poco tiempo se convirtió en el objetivo de la Fundación Privada Museo de los Niños.

El proyecto se consideró una utopía irrealizable, pero la fuerte voluntad de Alicia Pietri de Caldera lo sacó adelante contra viento y marea. Debía ser un gran laboratorio para experimentar y explorar sin restricciones.

La nueva institución se concibió para ser distinto a los museos estáticos, donde el visitante se limita a mirar. El Museo de los Niños de Caracas sería un lugar participativo, que propiciaría el descubrimiento del por qué y para qué de las cosas. También sería un centro educativo y recreativo con alternativas no formales para el aprendizaje, pues la idea era fomentar la creatividad y ayudar a descubrir las aptitudes que más tarde influirían en la selección de una profesión.

Con las ideas claras a principios de 1974, el gran reto era cómo materializar el museo para los niños. Así que el siguiente paso fue captar el interés de los representantes de diferentes sectores del país, personas del mundo financiero con sensibilidad social, para establecer una fundación privada que proporcionara los recursos económicos necesarios.

El 5 de marzo de 1974 se firmó el Acta Constitutiva que dió vida a la Fundación Privada Museo de los Niños, una institución privada y autónoma con independencia de los cambios políticos propios de la alternabilidad democrática de la cuarta República.

Con ella se conformó un equipo de investigación, diseño y montaje. Los investigadores visitaron y estudiaron los centros y museos de ese tipo más avanzados del mundo, con el propósito de conocer las últimas innovaciones y adaptarlas a las necesidades venezolanas.

Por ejemplo, se estableció que las áreas básicas del Museo serían Biología, Comunicación, Ecología y Física, representadas por medio de exhibiciones y experiencias dirigidas a niños y adolescentes entre 6 y 14 años de edad.

Mientras tanto, Doña Alicia, continuó su búsqueda del sitio apropiado. El Presidente Luis Herrera Campins ofreció en 1979 un edificio ubicado en Parque Central como espacio para el Museo.

Una vez conseguido el edificio, se adaptó el interior y se remodeló su exterior. El diseño del Museo es, en sí mismo, un símbolo: una gran caja formada por tacos azules, rojos, amarillos, blancos y negros, sugiriendo un todo armable.

En cuanto al interior, el visitante no percibe las paredes, porque se dejaron al descubierto secciones de la estructura como tubos, conductos y servicios, para despertar la curiosidad y fomentar la fantasía.

Años más tarde, se decidió hacer una exposición permanente sobre la exploración espacial y los avances en astronomía y astronáutica. Era un proyecto indispensable que fue inaugurado el 12 de octubre de 1993.

Se actualizaron muchas de las exhibiciones en los años siguientes, tales como las que muestran los sentidos, el corazón y la alimentación; además, en el área de Biología, se agregaron ADN, los sistemas del cuerpo, evita la diabetes y esqueletos de animales.

A finales del 2019, se incorporó una nueva área al Museo dedicada a la Paleontología, donde los niños conocen a los primeros paleontólogos, hacen un viaje al Mesozoico para conocer a los dinosaurios, saber dónde vivieron, cómo se reproducían, qué comían, entre otras cosas.

El Museo ha cumplido su misión a pesar de las difíciles situaciones que ha atravesado: escasez de recursos, vandalismo y épocas de indolencia. Aun así, son millones los niños venezolanos que han interactuado con sus exhibiciones y soñado con ser científicos, astronautas o artistas. Es muy probable que algunos lo hayan logrado.

Fuentes: maravillosarealidad.com

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