Leyenda venezolana: Florentino y el Diablo, o la lucha del bien contra el mal

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Florentino y el Diablo describe la pugna entre la vida y la muerte con elementos típicos del llano venezolano, destacando la reciedumbre y astucia del llanero frente a las dificultades de su entorno y el atropello de los poderosos.

Esta pieza lírica es una historia popular entre los venezolanos y un emblemático poema escrito por Alberto Arvelo Torrealba en 1940, pero corregido y ampliado siete años después por el mismo autor.

El Llano es una región repleta de leyendas, historias de valentía y cuentos de miedo. Por otra parte, las letras de las coplas ensalzan el vigor de los llaneros. Florentino, leyenda y copla al mismo tiempo, es el mejor exponente de esa cultura tan particular.

La copla es una manifestación poética y musical que desarrolla una técnica inigualable y un verdadero arte: crear versos, encadenarlos y competir con ellos, para que termine venciendo el que posea mayor ingenio.

El llano infinito fue el escenario de la historia que nos atañe. Allí tuvo lugar el duelo a versos de Florentino, un domador y jinete respetado, el mejor coleador y coplero. Llamado «el catire quitapesares», era amigo de las farras donde zapateaba el joropo, baile tradicional venezolano que surgió de los bailes flamencos y andaluces que trajeron los españoles durante la época colonial, aunque tiene sus propias características.

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Florentino cabalgaba una noche oscura por los campos de Santa Inés de Barinas, camino de una fiesta, cuando notó que otro jinete lo seguía. El extraño vestía todo de negro y montaba un caballo aún más negro. Al llegar al lugar del festejo, retó a Florentino a un contrapunteo.

Jorge Gómez Giménez, editor de un trabajo sobre Florentino y el Diablo, comenzó así su presentación: «Llano adentro, dos hombres se enfrentan sin otra arma que el canto y la astucia». No hay violencia de ningún tipo, sólo creatividad y desenvoltura musical en una de las más complejas expresiones folclóricas.

El contrapunteo es un desafío en coplas que muestra la inventiva de la gente humilde del llano. Dura lo que marque la resistencia de los involucrados, quienes hacen gala de su aptitud como poetas e improvisadores.

Explicó la cantora zuliana Yolanda Delgado: «En el llano, el contrapunteo se desarrolla bajo la melodía entonada por el arpa, el cuatro, las maracas, en géneros como la periquera, corríos, quirpas. Pero también se “porfía” en décimas».

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Un férreo código moral obligó a Florentino a aceptar el reto del hombre de negro. A medida que el contrapunteo avanzaba, se percató de que su adversario no era un hombre cualquiera, ni siquiera pertenecía a este mundo. Florentino supo que era el mismísimo Diablo y que, si perdía, perdería también su alma.

Los viejos llaneros de Santa Inés contaban que el duelo duró toda la noche y Florentino usó toda su habilidad de coplero. No se equivocó en ninguna rima y mantuvo a Satanás cantando toda la noche en un encarnizado combate.

Al llegar el amanecer, el contrapunteo se había hecho más rápido y difícil, pero Florentino no se rendía. Cuando comenzaba a salir el sol echó mano de un recurso extremo: en un verso definitivo mencionó a las Tres Divinas Personas. Así venció al Diablo enviándolo de vuelta al infierno.

Florentino y el Diablo cuenta con decenas de versiones populares. Ha sido representada en obras teatrales y múltiples versiones musicales. También ha sido adaptada a la televisión y el cine, por lo que es considerada la composición folklórica venezolana más difundida de todos los tiempos.

Fuentes: es.aleteia.org