ACNUR y la OIM requieren 1.720 millones de dólares para atender a los migrantes

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En 2022, ambas organizaciones sólo han recibido una cuarta parte de los fondos que necesitan para funcionar, lo que se traduce en la reducción de sus programas humanitarios en la región y un golpe más para millones de migrantes venezolanos.

La Plataforma Regional de Coordinación Interagencial para Refugiados y Migrantes de Venezuela (R4V), codirigida por ACNUR y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), informó la implementación del plan regional para recaudar 1.720 millones de dólares necesarios para atender las necesidades de los refugiados y migrantes y las de sus comunidades de acogida en 17 países de Latinoamérica y el Caribe.

Por medio de un comunicado conjunto, las agencias resaltaron que «años después del inicio de esta emergencia, millones de personas refugiadas y migrantes venezolanas en la región todavía no pueden costear tres comidas al día, no tienen un alojamiento seguro y digno, se enfrentan a obstáculos para acceder a atención médica y no pueden trabajar para mantenerse a sí mismos y a sus familias».

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Los fondos serán destinados a cubrir necesidades humanitarias, complementar los esfuerzos de los países de acogida y promover la integración socioeconómica de los migrantes mediante el acceso a oportunidades laborales y educativas, además de programas de bienestar social para que puedan alcanzar la ansiada estabilidad financiera y el pleno potencial para contribuir al desarrollo de los países que generosamente les han acogido.

Eduardo Stein, Representante Especial Conjunto de ACNUR y OIM para los refugiados y migrantes venezolanos, alertó: «Las personas refugiadas y migrantes de Venezuela no pueden ser olvidadas. Muchas han visto sus vidas paralizadas y millones luchan por alimentar a sus familias o encontrar oportunidades para reconstruir sus vidas».

Igualmente, señaló que «están deseosos de contribuir a sus comunidades de acogida con sus conocimientos, habilidades y creatividad, y lo han estado haciendo, pero necesitan nuestro apoyo para superar sus retos más acuciantes».

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En los últimos años, más de 7 millones de venezolanos han abandonado su país buscando seguridad y estabilidad económica. De ellos, casi seis millones se radicaron en otros países de América Latina y el Caribe.

Sin embargo, múltiples dificultades como la imposibilidad de acceder a los servicios básicos, la xenofobia, la discriminación y problemas con la documentación, han obligado a decenas de miles de migrantes a seguir intentando viajes peligrosos a través de la selva del Darién o las altas montañas entre Bolivia y Chile.

Stein destacó: «Los esfuerzos de regularización de muchos países de América Latina y el Caribe han sido un gesto crucial de solidaridad para las personas refugiadas y migrantes de Venezuela. Sin embargo, el aumento del costo de vida, resultante de los impactos persistentes de la COVID-19, así como el alto desempleo y los bajos salarios han hecho difícil para muchas personas refugiadas y migrantes reconstruir sus vidas en sus comunidades de acogida».

En 2022, estos organismos sólo han recibido una cuarta parte de los fondos requeridos, tal vez por el decaimiento de la situación económica a nivel mundial y el carácter prolongado de la emergencia, lo que ha desviado la atención internacional.

Fuentes: impactovenezuela.com