El fiscal de fantasía no sabe como escapar de la CPI

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Para Tarek William Saab, la sombra que la CPI cierne sobre él está haciendo mucho más que quitarle el sueño. Después de años amparando las más descaradas violaciones de los derechos humanos y deshonrando el cargo que ocupa ilegalmente, el fiscal de fantasía parece estar tomando conciencia de que se dirige a una colisión directa con todo el muro de mentiras que ha levantado para defender a la más corrupta y brutal dictadura que Venezuela haya padecido. La consecuencia de haber vendido su conciencia al chavismo.

Es más que evidente que Tarek William Saab, seudofiscal de la revolución chavista, se siente amenazado por el resultado de las investigaciones que está adelantando la Corte Penal Internacional en contra de la dictadura de Nicolás Maduro. Dictadura de la que Saab es uno de sus más comprometidos defensores.

En uno de sus más patéticos intentos por anular la investigación de la CPI, Saab aseguró con total desparpajo que Venezuela «no necesita una investigación» de dicha corte. Y es que, según este talibán chavista, la justicia nacional está actuando de «manera impecable». El chiste se cuenta solo.

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En el corrupto concepto de justicia que defiende Saab «No tiene sentido que a Venezuela se le aplique una justicia transnacional, sea a través de la CPI o de cual fuese, por el tema de derechos humanos, cuando internamente el sistema de justicia venezolano está actuando de manera impecable».

Incluso tuvo el descaro de asegurar que la «justicia» se aplica cumpliendo con los lapsos «que manda la ley, más allá de cualquier debilidad que puede tener cualquier sistema de justicia en el mundo». Olvida el abogado de la dictadura a las personas que siguen presas a pesar de contar con boleta de excarcelación, los presos que se encuentran tras las rejas sin el debido proceso, aquellos que han muerto en manos de sus captores sin que se haya juzgado a la cadena de mando y muchos otros desmanes más. Desmanes que él ha ignorado a conveniencia del régimen que tiene secuestrada a Venezuela, lo que lo convierte en cómplice consciente de todos estos delitos.

A Saab le asusta que el fiscal de la CPI, Karim Khan, anunciara el pasado 21 de abril que continuaría con las investigaciones de los presuntos crímenes de lesa humanidad cometidos contra el pueblo venezolano. Esto, a pesar del esfuerzo por parte del régimen de suspender dichas investigaciones y poder, así, seguir con las irregularidades que caracterizan los procesos abiertos por las autoridades del nada confiable poder judicial venezolano.

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El fiscal Khan anunció que había «llegado a la conclusión de que no se ha presentado nueva información (por parte de Caracas) que justifique una revisión» de su anterior evaluación de asumir la investigación». Es decir, la ineptitud y complicidad del poder judicial se ha mantenido en perjuicio de la justicia venezolana.

El 11 de mayo, la organización no gubernamental Programa Venezolano de Educación, Acción en Derechos Humanos, Provea, presentó su informe anual donde se denuncia que durante 2021, se registraron 241 víctimas de torturas, lo que lo convierte en uno de los más altos registros de las últimas tres décadas, dos de las cuales han transcurrido bajo el yugo del chavismo.

A pesar de los ruegos del fiscal de fantasía de que la CPI permita al régimen socialista seguir atentando impunemente contra la sociedad civil, lo cierto es que, como señala Lissette González, de Provea, «pese al seguimiento que están haciendo los organismos de monitoreo internacional y pese, sobre todo, al inicio de la investigación de la CPI», las denuncias de tratos crueles, inhumanos y degradantes han ido en aumento. Saque sus propias conclusiones.

Redacción: Luis González

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