Qué es “pobreza menstrual” y cómo afecta a la población femenina venezolana

Salud

La organización internacional Global Citizen define la pobreza menstrual como la carencia de productos higiénicos femeninos (toallas sanitarias, tampones, papel de baño, copa menstrual, jabones neutros), condiciones sanitarias (agua potable, manejo de desechos) y otros elementos requeridos para tener una digna higiene menstrual.

La ONG Acción por Venezuela, alertó, a través de su programa “Observatorio Venezolano de la Mujer Rural”, acerca de la pobreza menstrual que padecen las mujeres de todo el país, causada principalmente por la crisis social y económica de los últimos años.

Para ilustrar la situación, empecemos por el hecho de que en Venezuela un paquete de toallas sanitarias de 10 unidades vale más o menos 0,80 dólares, hasta 2 dólares si son importadas, mientras que el salario mínimo es de apenas 2 dólares. Para una mujer con flujo moderado, 10 unidades alcanzan para un período. Este es solo uno de los muchos problemas que las venezolanas deben sortear para tener una menstruación digna y en las zonas rurales es aún peor.

La directora de Acción por Venezuela, Marisela Castillo, indicó: “las desigualdades sociales provocan que las niñas, adolescentes y mujeres rurales no cuenten con los recursos necesarios para atender su menstruación con dignidad y métodos adecuados que garanticen un correcta higiene y promueva el acceso a la salud”.

En un estudio reciente, la organización comprobó que las mujeres de Turgua, ubicada en el municipio El Hatillo del estado Miranda, han optado por calmar los dolores menstruales tomando té de diferentes hierbas por la falta de recursos para comprar analgésicos. Explica la ONG, “todo esto tiene consecuencias directas sobre sus vidas porque ante esta situación tanto las niñas como mujeres deben faltar a clases o días de trabajo durante sus días de la menstruación lo que agudiza la condición de pobreza en la que viven”.

Por su parte, la UNICEF señala que la crisis económica en Venezuela dificulta cada vez más el acceso a los servicios básicos, como el agua potable, tan necesaria para el saneamiento e higiene de ambientes para niños, niñas y todo el grupo familiar. La organización trabaja en estos temas considerando las insuficiencias de la población más vulnerable. Para ello, lleva a cabo el programa Agua, Saneamiento e Higiene (ASH), entre cuyos componentes se encuentra el Manejo de Higiene Menstrual (MHM).

El componente busca que las niñas, adolescentes y mujeres obtengan una higiene menstrual adecuada. Desde baños limpios en todos los ámbitos de su vida y el acceso a productos de higiene menstrual, hasta la educación fundamental sobre el tema.

Igualmente, la Asociación Venezolana para una Educación Sexual y Alternativa (AVESA), recolectó en plena pandemia datos muy interesantes en la parroquia Fila de Mariches del Municipio Sucre, con la participación de 100 niñas, adolescentes y mujeres entre 9 y 45 años de edad. Una vez analizados, arrojaron lo siguiente:

  • 4 de cada 10 mujeres sufre una clara insuficiencia en la higiene menstrual, el 56,6% de ellas por dificultades económicas o escasez de productos en el mercado, lo que las obliga a buscar alternativas deficientes que inciden negativamente en el normal desenvolvimiento de su rutina durante el periodo.
  • 9 de cada 10 mujeres padecen pobreza menstrual. En 1 de cada 10 la condición de pobreza menstrual es extrema.
  • 4 de cada 10 mujeres no pueden comprar productos de higiene menstrual.
  • 5 de cada 10 no pueden comprar productos de absorción o retención del flujo menstrual.
  • 7 de cada 10 mujeres, niñas y adolescentes deben recolectar agua de camiones cisterna, tuberías comunes, pozos y, en casos extremos, comprarla, para tener acceso al vital líquido.

Como conclusión basta la urgente petición del Observatorio Venezolano de la Mujer Rural para que se consideren e implementen políticas públicas que satisfagan la adquisición de los insumos y el acceso al agua limpia como productos de primera necesidad para el manejo decoroso de la menstruación. Más que un ruego, debería ser la solicitud de pago de una deuda muy grande que el régimen tiene con las mujeres venezolanas.

Redacción: Alicia Salazar

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