Se desploma la producción de crudo en la Faja del Orinoco

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Como se había advertido muchas veces, la industria petrolera en chavismo, sigue en caída libre. El mantenimiento casi nulo a pesar de contar con los recursos, la pérdida de personal capacitado que prefieren trabajar de buhoneros o escapar por las trochas a otros países, el desmantelamiento de activos vitales para ser vendidos como chatarra son las verdaderas causas de la debacle que tendrán que pagar todos los venezolanos, no las sanciones, mismas que fueron impuestas cuando la industria ya se encontraba en crisis.

En esta ocasión, los ojos están puestos en la llamada Faja del Orinoco, un proyecto de explotación petrolera que siempre estuvo bajo crítica por los daños ambientales que podría provocar y que se ha desarrollado de manera más silenciosa que el resto de las actividades petroleras venezolanas. Sin embargo, finalmente fue alcanzada por la maldición chavista reportando una gran caída de producción en un momento donde su recuperación es poco menos que imposible. Sobre todo porque en el mundo moderno, su explotación es poco rentable.

La Faja del Orinoco concentra la mayor concentración de petróleo pesado y extrapesado del mundo, y en ocasiones ha sido ensalzada como la «joya de la corona» de chavismo en vista de su potencial de negociación. Sin embargo, tal parece que esta corona se vino a menos, y pasó a producir menos de 300.000 en el mes de agosto.

Así lo reseña lapatilla.com en su publicación del 2 de septiembre de 2021, indicando que la escasez de diluyentes necesarios para mezclarse con este tipo de petróleo extrapesado jugó un papel importante en esta drástica reducción que da un nuevo golpe a la ya debilitada capacidad de producción petrolera venezolana.

El problema es que para aumentar en algo la escuálida producción de gasolina, PDVSA está desviando crudos medianos y ligeros hacia las refinerías, crudo que son necesarios para hacer comercializable el petróleo pesado y extrapesado de la faja cuya densidad es similar a la del alquitrán.

Según la información recabada, el 8 de agosto se llegó a una producción de 400.000 barriles diarios, la cual descendió a 288.000 el 26 de agosto recuperándose un poco con 298.000 el 31 de agosto. Todos estos son números negativos tomando en cuenta que la producción total en julio promedió 614.000 barriles diarios, tal como lo indicó Venezuela en un informe para la OPEP. Es decir, la baja en la producción se acercó a los 285.333 barriles diarios.

Y el problema con la escasez de diluyente no es para tomarse a la ligera. Esto tiene en alerta a la terminal de José, el principal centro de mezcla y exportación de PDVSA. Situación que es compartida por los tres grandes proyectos localizados en la faja: Chevron Corp (CVX.N), Roszarubezhneft de Rusia y las empresas conjuntas Sinovensa, Petromonagas y Petropiar de PDVSA con China National Petroleum Corp (CNPET.UL).

Según se indica, PDVSA importó durante el mes de agosto 620.000 barriles de condensado, un diluyente, y también probó con crudos sintéticos para recuperar la capacidad de producción. Pero con una industria en decadencia, personal técnico poco profesional y sin capacidad de importar insumos, tal parece que la producción en la Faja del Orinoco seguirá en caída libre, lo que acabará convirtiendo a la «joya de la corona» de miles de millones de dólares, en una baratija sin valor. Sólo en chavismo.

Redacción: Luis Alfredo González Pico

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